lunes, 26 de diciembre de 2011

El Buscador (Jorge Bucay)

Esta es la historia de un hombre al que yo lo definiria como el buscador.... Un buscador es alguien que busca: no necesariamente alguien que encuentra.
Tampoco es alguien que,necesariamente, sabe qué es lo que está buscando,Es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.
Un día,el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Había aprendido a hacer caso riguroso de estas sensaciones que venian de un lugar desconocido de si mismo. Así que lo dejó todo y partió.
Después de dos dias de marcha por los polvorientos caminos,divisó,a lo lejos,Kamir.Un poco antes de llegar al pueblo, le llamó mucho la atención una colina a la derecha del sendero. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores, La roedeaba por completo una especie de pequeña valla de madera lustrada.
Una portezuela de bornce lo invitaba a entrar. De pronto, sintió que olvidaba el puebo y sucumbió ante las piedras blancas que estaban destribuidas como el azar, entre los árboles.
Dejó que sus ojos de posaran como mariposas en cada detalle de aquel paraíso multicolor.
Sus ojos eran los de un buscador ,y quizá por eso descubrió aquella inscripción sobre una de las piedras:
Abdul Tareg,vivió 8 años,6 meses, 2 semanas y 3 días
Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que aquella piedra no esra simplemente una piedra: esra una lápida.
Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en aquel lugar.Mirando a su alrededor, el hombre se dió cuenta que la piedra de al lado también tenía una inscripción, Se acercó a leerla.Decía:
Yamir Kalib,vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas
El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Aquel hermoso lugar era un cementerio, y cada piedra era una tumba.
Una por una empezó a leer las lápidas. Todas tenían una inscripciones similares: un hombre y el tiempo de vida exacto del muerto.
Pero lo que lo conectó con el espanto fué comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los once años:
Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar....  El cuidador del cementerio pasaba por allí y se acercó,  Lo miró llorar durante un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
-- No, por ningún familiar---dijo el buscador---.?que pasa en este pueblo? ¿Que cosa tan terrible hay en esta ciudad ? ¿Por qué hay tantos niños muertos enterrados en este lugar?  ¿Cual es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que les ha obligado a construir un cementerio de niños?
El anciano sonrió y dijo:
---Puede usted serenarse. No hay tal maldicón. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré...:
Cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta como esta que tengo aquí, para que se la cuelgue al cuello. Es tradición entre nosotros que, a partir de ese momento, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:
A la izquierda que fué lo disfrutado.
A la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.
Conoció a su novia y se enamoro de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿una semana? ¿Dos? ¿Tres semanas y media...?  Y después,la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso... ¿Dos dias?Una semana?
Y el embarazo y el nacimiento del primer hijo...? ¿Y la boda de los amigos? ¿Y el viaje mas deseado? ¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano?
?Cuanto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones? ¿Horas? ¿Días?

Así,vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos...Cada momento.

Cuando alguien se muere,
en nuestra costumbre
abrir la librera
y sumar el tiempo de lo disfrutado
para escribirlo sobre su tumba.
Porque ese es para nosotros
el único y verdadero tiempo vivido>>.